jueves, 24 de julio de 2025

El co-equipero del alma: un cruce, una chispa, un vuelo sin garantía de permanencia

 Esta no es una historia de amor ni de desamor como las otras que María ha vivido.

Aquí no hay promesas rotas ni corazones partidos en dos. 

Hay algo más sutil, más profundo. María ha aprendido que la vida te presta personas, que las lanza a tu camino sin previo aviso, sin itinerario definido, sin garantía de permanencia. 

Y aunque eso, en teoría, es territorio familiar para María —lugares donde no se promete el “para siempre”—, su alma empieza a susurrarle un cambio de ruta. Desea una historia sin final anunciado, un trayecto sin boletos de regreso, un amor que se estacione… y no solo pase.

Pero mientras ese deseo toma forma, la vida —que siempre sorprende— le puso enfrente a un co-equipero del alma. De esos que te tocan el alma sin siquiera intentarlo. Una de esas conexiones que no se explican, que no necesitan tiempo ni contexto. Solo suceden. Y cuando suceden, lo transforman todo.

Él llegó sin prisa, sin plan, en medio de un viaje de autodescubrimiento no planeado. En apenas dos semanas, María fue soltando el cuerpo… y el alma. En un solo instante —una mirada, una palabra, un gesto—, este compañero improvisado y complicado acarició su esencia con una dulzura brutal. La conexión fue pura química, conversaciones profundas, verdades sin filtros y presencia desnuda.

Y entonces… sucedió.


María tocó el cielo, y no porque alguien la elevara, sino porque por fin se vio a sí misma a través de unos ojos que no pedían nada a cambio. Solo estaban ahí, mirándola, admirándola como quien contempla un paisaje hermoso que no necesita explicación.

Hoy, esa garantía de permanencia expira. Aunque, en el fondo, nunca existió.


Pero lo vivido queda suspendido en un espacio sin tiempo. Como un suspiro que no se olvida. Como un hilo rojo que sabe que seguirá existiendo, aunque los caminos ya no se crucen más.

Porque hay personas que no están destinadas a quedarse…

Están destinadas a despertar algo en ti.

Y eso también es amor.
Del bueno.
Del que no duele. 

    Es amor del que te da esperanza..


💌 P.D.

Esta vez no hay vacío, solo gratitud.
Porque entendí que merezco una historia sin fecha de salida.
No sé si volveremos a coincidir en esta vida,
pero sé que lo que despertaste en mí… ya no se puede dormir.
Seguiré el camino con el alma más despierta,
y con la certeza de que todo lo bueno empieza por mí.
Y que el próximo co-equipero
no solo tocará mi alma,
también se quedará a habitarla.




2 comentarios:

  1. Co-equipero del Alma si existen esos. Me encantó. Hay que estar pendientes cuando aparecen😅 felicidades por escribir tan lindo y claro

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